Salmón de granja o salvaje, diferencias que debes conocer

Es uno de los pescados más consumidos del mundo. Pero el salmón de granja no es igual (ni siquiera parecido) al salmón salvaje. Esta es la realidad sobre el valor nutricional del salmón de criadero. Quizás después de leerlo decidas no comerlo nunca más.

El salmón es uno de los pescados azules más consumidos del mundo. Especialmente apreciado en la gastronomía japonesa, donde es el auténtico rey del sushi, y en Noruega, líder mundial de su exportación.

El principal valor nutricional es su alto contenido en ácidos grasos saludables, en concreto omega 3, un ingrediente que protege nuestro corazón y nos aporta muchos otros beneficios.

Sin embargo, su creciente consumo hace que la mayor parte de salmón que comemos sea en realidad salmón de granja. Y las últimas informaciones científicas apuntan a que el salmón de piscifactoría no es ni de lejos tan saludable como el salvaje, y que ni siquiera su color es natural.

¿Has visto alguna vez un salmón salvaje?

Es probable que si un día vieras lomos de salmón salvaje en tu pescadería te llevarías una sorpresa. Primero, por la evidente diferencia en el precio. El salmón salvaje es un pescado escaso, lo que hace que su precio no sea ni mucho menos, apto para todos los bolsillos.

Pero seguro que lo que más te llama la atención es la diferencia en el aspecto. La primera gran diferencia está en el color. Si alguna vez ves salmón salvaje, te darás cuenta de que su color es de un naranja rosado mucho más oscuro y profundo que el que comemos habitualmente.

También se aprecia con facilidad la diferencia en la textura. El salmón salvaje tiene menos vetas de grasa y un aspecto menos brillante que el de granja que solemos comer.

¿A qué se deben estas diferencias? Naturalmente, a que el valor nutricional de uno y otro no son ni siquiera parecidos.