Cómo hacer lentejas tan ricas como las de tu abuela

Dicen de ellas que son comida de viejas, que las comes o las dejas. ¡No las dejes! Aprende cómo hacer lentejas sanas con las que te chuparás los dedos y disfruta de este superalimento.

Las legumbres son unos de los alimentos clave en la dieta mediterránea. La lentejas, los garbanzos, las alubias… están llenos de ventajas. Primero, porque son económicos, fáciles de cocinar y muy, muy versátiles. ¿Has pensado en la cantidad de recetas que puedes hacer con unos garbanzos, por ejemplo? (Prometemos ofreceros algunas en breve).

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Segundo, porque son alimentos llenos de fibra y nos aportan vitaminas, minerales y un montón de energía de la buena (benditos sean los carbohidratos complejos). Y tercero, porque están deliciosos.

Las lentejas nos aportan hierro, proteínas vegetales y contribuyen a regular el colesterol gracias a sus altos niveles de fibra. Con nuestra receta descubrirás cómo hacer lentejas tradicionales tan ricas como las de tu abuela. Pero nada de cazuelas, en la olla exprés, que el tiempo es oro (y el precio de la luz también).

¿A qué esperas para intentarlo en casa? ¡Buen provecho!

Ingredientes para cuatro personas

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500 gramos de lentejas
1 cebolla
1 tomate
2 patatas
1 trozo de pimiento rojo
2 zanahorias
2 trozos de chorizo por persona
1 trozo de tocino o panceta**
1 trozo pequeño de apio
Aceite de oliva
Sal**
Pimentón
Agua

**ingrediente opcional

Cómo hacer lentejas tan ricas como las de tu abuela

Antes de empezar, lo primero será pasar las lentejas por agua. La lenteja es la legumbre más pequeña y suave, y la que se cocina más fácilmente. Por eso, no es necesario tenerlas a remojo antes de cocinarlas, como sí debemos hacer con las alubias o los garbanzos.

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Sin embargo, sí es importante que las lavemos antes de cocinarlas, para quitarles la tierra que puedan tener. Mientras las remojamos un poco, empezamos a cocinar las hortalizas con las que haremos el sofrito.

Hay dos formas de hacer las lentejas: podemos echar en la olla la cebolla y el resto de hortalizas enteras y quitarlas cuando el plato esté cocinado, o podemos sofreírlas. Si elegimos hacer el sofrito las lentejas quedarán más sabrosas. Y además, serán más nutritivas, porque no hará faltar quitar las hortalizas de la cazuela.

Debemos picar la cebolla, el pimiento y el apio en trozos lo más pequeños posible y dejar que se cocinen a fuego lento con un poco de aceite. Antes de añadir el tomate no olvides pelarlo. El truco para pelar un tomate es pasarlo por agua caliente primero. Así la piel se desprenderá más fácilmente.

A esas verduras incorpora la zanahoria cortada en rodajas o en pequeños cuadraditos, depende de lo que más te guste. Añade también las patatas, y recuerda no cortarlas en trozos, sino romperlas o chascarlas. Esta forma de romper las patatas sirve para todos los guisos, ya que así quedarán más melosos y espesos que si cortamos los trozos de patata sin más.

Cuando el sofrito esté bastante avanzado, añade los trozos de chorizo y el de tocino o la panceta. Dóralo todo junto un poco más, y pronto verás como el chorizo lo va tiñendo todo un poco de rojo.

Ya solo nos queda echar en la olla las lentejas, y echar agua hasta cubrirlo todo. Añade sal al gusto y una cucharadita de pimentón. Remueve bien y cierra la olla. Cuando suba el indicador de presión baja el fuego a un nivel medio (3 ó 4 en una cocina que vaya del 1 al 10) y deja las lentejas cocinando durante unos 12 minutos.

Después, apaga el fuego y deja que la olla vaya soltando la presión poco a poco, con el calor residual de la cocina. Cuando pase un rato la podrás abrir y disfrutar de unas lentejas tan sabrosas como las de tu abuela.