Comida congelada: verdades y mentiras

Aclaramos todos los mitos y verdades que circulan sobre la comida congelada. Porque no todos los alimentos congelados son iguales, y no todo lo que te han contado es verdad.

¿Los alimentos congelados son igual de saludables que los frescos? ¿Cuánto tiempo los podemos guardar en el congelador? ¿Pierden parte de sus propiedades? ¿Contienen aditivos poco saludables? Los usuarios tienen muchas dudas sobre la comida congelada.

Aprovechamos para aclarar los principales mitos y creencias que circulan sobre los alimentos congelados, analizamos sus ventajas e inconvenientes y te informamos para que sepas cuáles debes o no debes consumir.

¿Qué es mejor, el pescado fresco o el congelado?

La mayoría de clientes de las pescaderías creen que el pescado fresco es mejor que el congelado. De hecho, sus precios suelen ser más altos, lo que la mayoría de gente asocia a una mayor calidad.

Lo cierto es que, siempre que podamos, debemos congelar el pescado antes de consumirlo. Someter el pescado a temperaturas inferiores a 18 grados bajo cero es una medida de seguridad frente a bacterias como el anisakis, que pueden ser muy peligrosas para la salud.

Ahora bien, lo que sí resulta peligroso es consumir un pescado en el que se haya roto la cadena del frío. Pregunta a tu pescadero si la pieza que te llevas es fresca o congelada. Si ya ha sido congelada, no debes volver a meterla en el congelador.

El pescado ultra congelado como los lomos de merluza o salmón que encontramos en todos los supermercados también es igual de saludable que el fresco. No debes preocuparte porque estos alimentos no contienen aditivos ni presentan ningún problema para la salud.

No todos los pescados se deberían congelar

Sí debemos tener en cuenta dos cosas: la primera, es que ningún pescado sabrá como uno recién pescado. En un pescado congelado siempre notaremos una pérdida de sabor.

La segunda, es que no todos los pescados aguantan igual de bien el congelado. En general, ciertos tipos de pescado azul que tienen un alto contenido en grasa quedan peor después de haber sido congelados. Ejemplos de esto son las sardinas, los boquerones, la trucha o el salmón.